El procurador general de la Corte, Enrique Liljedahl, presentó la renuncia ante el gobernador de la provincia.

Mediante un escrito, Liljedahl le informó a Raúl Jalil de su situación, solicitando el cese en el cargo que desempeña para el 31 de mayo. Le solicitó a Jalil un decreto aceptando su renuncia.