Mario Casas sigue viviendo su romance particular con Netflix, donde le vimos no hace mucho en la notable ‘Hogar‘, donde componía un personaje muy alejado de sus roles habituales. Ahora, la estrella española une fuerzas con el particular estilo arisco de Carles Torras, que tras su laureada y polémica ‘Callback’ vuelve a fijar su mirada en personajes oscuros en ‘El Practicante‘, estrenada hoy en la plataforma.

El vigilante nocturno

Como decía antes, Torras es un cineasta acostumbrado a mostrar el tormento de sus personajes en todo su esplendor. Así lo ha hecho a lo largo de su filmografía y ahora, con el personaje interpretado por Casas, parece llegar a la cima de este perfil. Entre las frustraciones de tus personajes ha logrado unir lo más llamativo de cada uno para brindar a la estrella un papel tan jugoso como sacrificado.

Ángel, técnico de emergencias sanitarias, no parece ser una persona muy de fiar. Brillantemente presentado en una espectacular secuencia de apertura, el personaje a quien da vida el Mario Casas más desagradable hasta la fecha marca el terreno con un simple gesto, con una decisión poco acorde a su situación profesional. Una que además influye mucho y se retroalimenta con la personal. El personaje no puede quedar mejor presentado y el primer reto de la película queda superado. Con el protagonista de esta oscura historia bien delineado dentro y fuera de su hábitat, la película propone el siguiente paso a dar: situarlo en una posición de desventaja.

‘El Practicante’ no se esconde. Torras y su equipo se la juegan con los ambientes, además de contar con un protagonista entregado a la causa hasta el tuétano. La película de Netflix es sin duda uno de los thrillers más desubicados, atípicos e inesperados de la temporada nacional. Y todo en el buen sentido, aunque de una manera un tanto extraña. Porque ‘El Practicante’ nunca se toma demasiado en serio, en parte porque no quiere y en parte porque no puede. Y ahí reside su magia.

Un sorbito de champagne

Otra cosa que sabe hacer bien la película es jugar con las expectativas del espectador, algo que siempre es bueno para una obra audiovisual, aunque por momentos pueda pesar sobre alguna de esas decisiones la sombra del esperpento. Por ejemplo, la de la secuencia de la ducha. En un principio cuesta dar por hecho lo que acabamos de ver, pero el dominio del espacio de su director logra validar momentos tan, a priori, descerebrados. Déborah François, en su debut en el cine español, y el veterano Celso Bugallo respaldan con su talento la entrega física de Casas.

Torras, cineasta de la escuela catalana, repite colaboración con Juan Sebastián Vasquez a la fotografía. El director de fotografía de ‘Callback’ vuelve a impactar desde la frialdad, aunque de una manera mucho más interior que en la laureada película anterior del cineasta. En parte porque la película es mucho más íntima y en parte porque, como decía al principio de esta reseña, evoca al thriller sucio de otra época. Y lo hace, ya que estamos en casa, con unos aires dignos de la Filmax más productiva de finales de los 90 y primeros 2000

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Así, Netflix ofrece un nuevo menú de género cocinado sin prisa pero sin pausa que no solo se centra en el sociópata de turno haciendo de las suyas. Logra que este personaje, al que en principio solo le mueve el control total a través de su toxicidad, deba moverse a través de una nueva situación que lo coloca a la defensiva, algo que volverá a este Ángel una persona mucho más aterradora y peligrosa de lo que ya era.

Además, en el fondo, ‘El Practicante’ es una historia de amor. Loca y enfermiza, pero no deja de ser la historia de dos almas en pena, desencantadas con su situación, que son incapaces de sacar adelante sus sueños en común. Lo que pasará a continuación, te sorprenderá.