Por iniciativa de vecinos y devotos del beato y fraile catamarqueño, hace unas semanas se comenzó la tarea de limpieza, reparación y puesta en valor del monumento ubicado en Piedra Blanca en honor a Fray Mamerto Esquiú.

La labor está siendo llevada a cabo por vecinos de toda la comunidad, quienes sin descanso se han propuesto reparar los daños que la escultura y los arcos de la obra presentaban, los cuales día a día se hacían más evidentes. A la cabeza de estos trabajos se encuentra el Profesor Ariel Escobal quien a la hora de dar detalles de lo hecho hasta la fecha, sostiene que todo se ha hecho gracias al esfuerzo y solidaridad de la comunidad. En cuanto a la reparación de los tres arcos que enmarcan el monumento, el docente y director del Coro Cantus Nova, explicó primero en al diálogo que mantuvo con Radio Valle Viejo, que estos simbolizan las tres virtudes teologales de la Fe, la Esperanza y la Caridad. Luego en cuanto a la labor en la imagen misma del fraile, precisó “está siendo reparada su mano por el escultor Cristian Fontana y su esposa, ambos de Buenos Aires. Ellos han llegado para reparar además el talón de la estatua, el sayal y volver a darle color blanco a toda la imagen. Esto no es un capricho sino que corresponde a todas las esculturas establecidas en altura para que a la distancia se las pueda notar de mejor manera”.

Escobal agradeció a toda la comunidad por la generosidad no sólo de su tiempo sino de todo lo donado para hacer esta obra. “Es un trabajo muy lindo y agradecer inmensamente a la comunidad por la generosidad que han ido donando todo el material para recuperar y poner en valor el monumento al Padre Esquiú”.

La obra no se va a detener en la restauración. Ya está proyectado para que en el sector del ascenso al cerro El Gracián, se establezcan murales son imágenes representativas de los cinco misterios de luz del Santo Rosario y cinco pasajes de la vida de Fray Mamerto Esquiú.