El jueves 15 de abril se realizó de forma virtual la edición Catamarca del Parlamento Territorial de los Cuidados, impulsado a nivel nacional por el Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidades y a nivel local por la Secretaría de Mujeres, Géneros y Diversidades de la Provincia.

En ese marco, voceros de distintos sectores y temáticas -que habían participado en instancias previas de debate- ofrecieron sus conclusiones sobre sus áreas de competencia, con vistas siempre a aportar ideas, fundamentos y propuestas a un debate nacional sobre cómo se vive y se concibe la organización de los cuidados en cada territorio y recolectar aportes para sumar al anteproyecto de ley para un Sistema nacional y federal de cuidados igualitarios.

Luis Castro, músico, gestor cultural y jefe del Departamento de Talleres de la Secretaría de Gestión Cultural de Catamarca fue el encargado de presentar las conclusiones del sector cultural local. Estas fueron algunas de sus consideraciones:

“Desde los años setenta los estudios feministas plantean que la organización del sistema del arte se encuentra inscripto en una situación social de bastante complejidad, porque reproduce la desigualdad de oportunidades dependiendo del género. Esto es importante mencionarlo porque las producciones teóricas del feminismo continúan deconstruyendo la supuesta neutralidad de las decisiones del campo artístico, develando que se originan desde un punto de vista que, lejos de ser imparcial, es masculino, blanco y occidental

Solo por dar algunos ejemplos muy generales:

·         Se ha cuantificado la obra de artistas mujeres de la colección de 25 museos de arte del país, cuyo promedio total de obras de mujeres en todos ellos no alcanza al 16 %.

·         En 2018, “Women in Music” reveló una cifra aún más impactante entre las mujeres que trabajan en la música clásica. Solo 76 de los 1445 conciertos ofrecidos el año pasado por grandes orquestas de música clásica incluyeron al menos una pieza compuesta por mujeres. Y de entre todas las obras que se tocaron (más de 3500), sólo el 2,3% fueron hechas por compositoras.

·         La división de género en la industria de la música es alrededor de un 70% hombres y un 30% mujeres.

En otro tramo de su alocución, Castro señalaba: “En el mundo y en nuestro país hemos avanzado mucho: con el INT y su observatorio de Género y Teatro, INAMU – Ley de cupo femenino, Educación Sexual Integral, salud sexual y reproductiva, estar pensando ahora respecto de la economía de los cuidados o pensar alrededor de las relaciones afectivas: Ministerio de las mujeres, género y diversidad, Secretaria de la Mujer en Catamarca. Ahora bien, en el mundo de la cultura y el arte particularmente todos estos avances se vuelven una tarea también ardua y difícil porque, sin embargo, no dejan de ser estrategias aisladas de cada institución, porque globalmente el campo artístico no reconoce la disparidad como una problemática existente. Es en este sentido que creo que los aportes y análisis que se proponen aquí es que contengan siempre una perspectiva de género, pero no entendida casi como un slogan, sino entendida verdaderamente como una categoría analítica y fundamentalmente política, que permita dar cuenta de las desigualdades que se generan en los sistemas culturales y sociales”.

Castro detalló que de las mesas sectoriales surgieron con fuerza dos cuestiones:

1.       Paridad: La actual organización de los cuidados en nuestro país es el eje de las desigualdades entre los géneros y de diversas inequidades sociales en tanto que las mujeres, personas travestis o trans u otras identidades vinculadas a estos mandatos culturales patriarcales son mayoritariamente consideradas “cuidadoras naturales” y esto las condiciona para desarrollar sus proyectos de vida de manera libre. Para esto necesitamos un Estado presente, que mire y vele por la paridad respecto de las tareas de cuidado y su distribución equitativa entre todos.

2.       Incentivo: incentivar el desempeño, la formación y el trabajo de mujeres y disidencias en roles de diseño, de decisión, de coordinación, de jefaturas va a colaborar a alcanzar una paridad profunda, con sentido. Si un Estado incentiva, después se puede garantizar una paridad más completa, más profunda.

Como cierre, remarcó: “No tenemos que olvidar que todo esto es un trabajo hacia una ley concreta, un trabajo en territorio, en lucha y hacia la concreción de un derecho, que en este caso propone el Estado mismo, a través de personas concretas. No caigamos en la trampilla usual en este tipo de encuentros, de que todos y todas, cada uno poniendo un granito de arena vamos a deconstruir las masculinidades, y que las miradas eclesiásticas rígidas se avengan a abrirse a nuevas miradas que puedan incluir la fe, a miradas liberadoras y emancipadoras. Sabemos que estamos en un camino que tiene que ver con política, con un estado presente, con sujetos de derechos, con cuestiones que son de clase, de leyes que están sancionadas y tienen que cumplirse”.